martes, 3 de junio de 2014

¿Por qué aumenta la pobreza en Venezuela?






Hernán Luis Torres Núñez

Una noticia sorprendente y sorpresiva nos conmueve, aparte del pase del cobro de los pasajes aéreos a SICAD II, la noticia de que algunos rubros importados estarían pasando del cambio de Bs. 6,30 a Bs. 11 y los repuestos a SICAD II, lo último no me sorprendió pues es algo que vaticiné en mi artículo ¿Estamos preparados para lo que viene? (publicado en Aporrea).


Sin embargo, la noticia del aumento de la pobreza en Venezuela de acuerdo a un informe del Instituto Nacional de Estadísticas es algo que ningún economista, y yo lo soy, puede dejar pasar sin hacer un análisis y encontrar alguna explicación posible. 


Al revisar el informe del INE y comparar el segundo semestre de 2012 con el mismo período de 2013, me encontré con la siguiente situación:

Los hogares pobres pasaron de 1.483.264 a 1.899.590. Pasaron de un 21,2% del total de hogares a un 27,3%. Esto significa un aumento de un 28% en tan solo un año.


Los hogares en extrema pobreza pasaron de 422.965 a 612.051. Pasaron de un 6% del total de hogares a un 8,8%. Esto significa un incremento de casi 45% en solo un año.


Las personas pobres pasaron de 7.378.258 a 9.174.142. Pasaron de un 25,4% a un 32,1%  del total de personas en Venezuela. Esto significa un incremento de 24% en solo un año.


Las personas en extrema pobreza pasaron de 2.053.928 a 2.791.292. Pasaron de un 7,1%  a un 9,8% del total de personas en Venezuela. Esto significa un incremento de 35% en un solo año.


La noticia es alarmante, porque estamos en una revolución socialista donde se supone que la principal preocupación es erradicar la pobreza totalmente, de hecho, fue una meta del milenio de la revolución bolivariana, por lo tanto, a mí me parece que esta noticia es una hecatombe sobre la cual hay que reflexionar, más aún, cuando durante esta época de revolución la nación ha obtenido los más grandes ingresos petroleros de toda la historia, con un barril de petróleo a US$ 100. Más aún cuando el último baluarte de un defensor del gobierno es – este gobierno ha sido el único que se ha ocupado de los pobres y ha reducido la pobreza. Y ahora, este baluarte queda torpedeado.


La razón para que esto ocurra en este momento, cuando anteriormente  se sostenía que la pobreza extrema y la pobreza en general estaban en un declive sostenido, en realidad no es tan misteriosa. El problema está en el enfoque que se le dio a la lucha contra la pobreza. El enfoque fue básicamente asistencialista a través de las misiones, haciendo uso de la inmensa renta petrolera, que hoy en día ya no parece tan gigantesca y se encuentra estancada por no seguir incrementándose el precio del barril de petróleo, no habiendo tampoco, aumentos en la producción petrolera y con una escasa producción de derivados del petróleo con alto valor agregado. A esto hay que sumarle un gasto público, y en particular en el área social que no deja de crecer.


En realidad, la lucha contra la pobreza se ha basado en el traspaso de dinero de la renta petrolera a las clases más humildes que finalmente ha ido a incrementar el consumo. El problema radica en que un consumo exacerbado no ha tenido la contrapartida de una producción nacional creciente de bienes y servicios, si esto hubiera ocurrido no tendríamos escasez de bienes básicos, no habría inflación, habría mucho más empleo formal, el nivel de importaciones se mantendría en niveles aceptables, mucha gente estaría saliendo de la pobreza no debido a alguna misión que subsidie su consumo, sino a través de la obtención de un empleo digno.  


De alguna manera, y esto no es nada nuevo, en la mente de nuestros dirigentes, empresarios  y en general del pueblo venezolano, se instaló la idea de que la riqueza petrolera es algo que jamás se acabará que siempre fluirá en abundancia. Recuerdo que esto era lo que pensaba el venezolano en los años setenta de la Venezuela Saudita. Un amigo mío revolucionario me lo dijo una vez, en este gobierno nos estamos sincerando usando la renta petrolera para los pobres, y aceptando que no somos capaces de producir nada.


La receta de transferir la riqueza petrolera a los pobres, algo que desde un punto de vista ético no parece reprobable y es cónsono con la búsqueda de la mayor justicia social, desde un punto de vista económico tiene sus bemoles. La verdad es que la única manera de ser rico de verdad y a largo plazo, es que con la riqueza que tengamos produzcamos más riqueza, y esto está atado a una mayor producción de bienes y servicios. Haciendo una pequeña digresión, una vez leí un estudio que se hizo en Estados Unidos acerca de los ganadores de la lotería, el estudio halló que el 80% al cabo de unos pocos años había despilfarrado todo el dinero y que habían vuelto a sus trabajos anteriores, sólo una minoría había invertido el dinero sabiamente y había producido más riqueza. Venezuela parece ser como uno de esos ganadores de la lotería que no ha sabido ser sabio en la utilización de tanta riqueza.


Lo que pasa en Venezuela también tiene sus antecedentes en lo que sucedió en el gobierno de Allende, en su primer año de gobierno se incrementó el poder adquisitivo de las masas, y el aparato productivo respondió positivamente, la inflación ese año fue cero, en las elecciones municipales la Unidad Popular sacó más del 50% de votación. Sin embargo, el segundo año vino la debacle con hiperinflación, y una escasez de bienes básicos peor que la que aquí se sufre, Chile no podía importar, no tenía petróleo. El esquema económico, llamado el Plan Vuskovic (apellido del ministro de economía) de bola de nieve, es decir, se incrementa el consumo ergo se aumenta la producción falló estrepitosamente. Las expropiaciones de empresas grandes, pero también pequeñas, se volvió caótica. Los empresarios dejaron de invertir y de producir, se creó un amplio mercado negro, en el cual, una caja de cigarrillos costaba 10 veces más que el precio oficial, y al igual que aquí había un control de precios que tampoco funcionó.  Además, hay que señalar que las empresas nacionalizadas al igual que en Venezuela no se caracterizaron por su eficiencia y productividad. En Chile todo terminó con un golpe de estado como es bien sabido y aquí en Venezuela hubo un golpe fallido.


Como se puede ver hay similitud entre una experiencia y otra, de lo cual debiéramos sacar algún tipo de conclusión. Tanto en Chile como en Venezuela, se intentó desarrollar un socialismo en democracia con mantenimiento de una economía de mercado, pero en ambos casos, el gobierno no supo negociar con la clase empresarial del país y entró en conflicto directo, ambos gobiernos implementaron una política de expropiaciones en el agro y la industria que no derivó en mayor producción ni productividad.  


Negociar con la clase empresarial y no entrar en una política masiva de expropiaciones, parece haber sido la receta de las últimas experiencias de gobiernos populares democráticos en el continente como el caso de Brasil, Ecuador, Uruguay e incluso Bolivia, que han podido mejorar las condiciones de vida de los más pobres sin erradicar la pobreza totalmente, pero manteniendo la inflación dominada y la estabilidad de la moneda.


Si en Venezuela se hubiera adoptado una política económica y social más pragmática, y menos ideológica, podríamos haber tenido otros resultados. En vez de usar casi toda la renta petrolera en programas asistencialistas, podría haberse empleado  una parte en transferencias directas a aquellas personas en pobreza crítica, otra parte, en inversión en infraestructura y en el aparato productivo, lo que habría dinamizado la economía, aumentado la producción de bienes y servicios y generado un crecimiento económico sostenido.  Y también una parte debería haberse ahorrado para mantener estable el valor del bolívar.


Desde el punto de vista económico, las iniciativas del gobierno han sido desafortunadas, el financiamiento a las cooperativas terminó en una dilapidación de recursos y sin repercusión en la producción nacional. El trueque que siempre me pareció una locura, ya nadie ni se acuerda de esto. Las estatizaciones de empresas han tenido un final muy poco feliz, empresas que en vez de aumentar la producción la han disminuido y han entrado en conflicto con sus trabajadores, SIDOR es un claro ejemplo, pero también las cementeras, ni hablar de las areperas socialistas, en fin, la lista es larga. Siempre he sostenido que el fracaso de las empresas estatales es algo predecible, a no ser que las mismas se manejen con criterios de rentabilidad económica. El fracaso de estas empresas es lo que llevó al colapso a las economías socialistas del siglo XX que nunca pudieron competir en calidad, eficiencia y productividad con las del mundo capitalista. Para mí es lógico que esto ocurra porque en la dirección de esas empresas se colocan burócratas, muchos de ellos sin ninguna experiencia en gerencia, ni en el sector de la economía en que se encuentra la empresa.


La política de expropiaciones avanzada por el gobierno, particularmente en el agro,  fue totalmente contraproducente porque condujo a que la clase empresarial se pusiera abiertamente en contra del gobierno y buscara su derrocamiento, sin que este conflicto significara ningún aumento en la producción y la productividad en el agro, así como tampoco en el sector industrial.


 Centrándonos nuevamente en el tema, podemos argumentar que la lección que debemos aprender es que no es posible combatir la pobreza solamente desde un punto de vista de redistribución de la riqueza existente, es necesario tener la habilidad para producir nueva riqueza. Un gobierno que estimula creación de riqueza por la vía del incremento de la producción de bienes y servicios tanto en el sector estatal como privado de la economía, con el cual habrá que convivir y hacer alianzas si estamos en un modelo de socialismo democrático distinto al esquema soviético, es un gobierno que no solo captará ingresos por la venta del petróleo sino por la vía de los impuestos sobre la renta. De esta manera, dichos impuestos podrían alimentar el gasto social para reducir la pobreza, pero también una economía en expansión que genera una gran cantidad de empleos es una forma efectiva de combate a la pobreza.


Hoy nos encontramos en una situación difícil porque la renta petrolera ya no es suficiente y el gobierno tiene que tomar un conjunto de medidas sacadas del recetario del Fondo Monetario Internacional, medidas profundamente impopulares porque tienden a reducir el ingreso real de los venezolanos (lo que efectivamente los venezolanos pueden comprar con su dinero), lo que obviamente los empobrece. Este año, todos terminaremos más pobres teniendo que enfrentar una inflación probable de un 70%, propulsada por las devaluaciones de la moneda que son la tabla de salvación del gobierno para superar el déficit fiscal en bolívares.


Aquí parece ser válido aquel dicho que señala que el camino al infierno está empedrado de buenas intenciones. El gobierno bolivariano con la mejor de las intenciones de erradicar la pobreza, abrió una caja de pandora – de donde han salido todo tipo de demonios- que nos llevó al déficit fiscal por el incremento constante del gasto social, el cual ha incrementado el consumo, que nos ha llevado a incrementar las importaciones y quemar dólares, lo que deja una menor cantidad de dólares para los gastos en bolívares, lo que ha forzado a las devaluaciones sucesivas, lo que nos ha llevado a una inflación indomable que año tras año nos vuelve más pobres, entonces el gobierno decreta aumentos de salarios que a su vez generan más inflación y vuelve el círculo vicioso. Además, los mecanismos de control de precios y de control de cambios han sido inefectivos para abatir la inflación y evitar la fuga de divisas. Aunado a todo lo anterior, se han generado las condiciones para que se inventen nuevas formas de corrupción a la sombra del mecanismo de control de cambios, como la sobre facturación de importaciones e importaciones ficticias. Por lo que sabemos, se han ido 20 mil millones de dólares en supuestas importaciones de empresas de maletín (empresas sin respaldo alguno creadas como tapadera para conseguir dólares preferenciales) que con toda seguridad constituye un fraude y desfalco a la nación (y digo nación porque es un robo del dinero público que pertenece a todos los ciudadanos).


Tal como anunciara el Presidente Maduro se está estudiando y analizando la efectividad de las misiones para proceder a su relanzamiento, señalando que muchas de ellas se fusionarán. A todas luces parece ser un reconocimiento del fracaso de muchas de ellas en términos de que el gasto no se compadece con los resultados. Además, se plantea la fusión de muchas de ellas, a mi modo de ver muchas simplemente desaparecerán, y por otra parte, los recursos destinados a las mismas posiblemente disminuirán. Esto tiene que ver con un ejercicio de disciplina fiscal que tendrá como consecuencia un incremento de la pobreza. Muchas misiones, por no decir todas, han significado un derroche y despilfarro de dinero, como aquel invertido en franelas, gorras, chaquetas, refrigerios, vallas gigantescas, camionetas 4x4 y todo tipo de material publicitario. Además, no podemos olvidar los dineros que se han perdido en las garras de la corrupción.


Es una lástima que todo termine así, porque si hubiera habido una política económica y social más sensata y pragmática desde el año 2000, sin renunciar al socialismo como ideología centrada en la justicia social, pero que reconoce que dicho modelo en democracia tiene que convivir con la economía de mercado y que no puede copiar elementos del capitalismo de Estado de la experiencia fracasada de la Unión Soviética, posiblemente seríamos un país en que la pobreza seguiría descendiendo. 


Lamentablemente, ya es muy tarde, y la rectificación será muy dura e implicará muchas penurias para los venezolanos durante mucho tiempo. Además, esta rectificación no contará con el beneplácito de todos los chavistas lo que abre una interrogante en el campo político.


Parece que en el campo socialista toma mucho tiempo darse cuenta de los errores cometidos, si tomamos en consideración lo que dijo Fidel Castro hace unos pocos años atrás, después de 60 años de revolución, en los momentos en que comenzaba la liberación de la economía cubana admitiendo el trabajo por cuenta propia, antes prohibido como un vicio capitalista  - creíamos que sabíamos cómo se  construía el socialismo, pero en realidad, nadie lo sabía. Sin embargo, creo que si hay gente que lo ha sabido hacer: los suizos, los suecos, los noruegos, los finlandeses, sin mucha retórica grandilocuente han sabido darse un alto nivel de vida en democracia y libertad, y que conste que estos países eran de los más pobres de Europa a principios del siglo XX. Con una mezcla de Estado de bienestar y capitalismo controlado, sus ciudadanos gozan de los estándares de vida más altos del planeta.




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