¿Estamos preparados para lo que viene….?
Hernán Luis Torres Núñez
Lo que viene en materia económica, social y política no es
nada fácil, y hay que prepararse psicológicamente.
La instauración del SICAD 2 es la punta del iceberg,
cualquiera que entienda un poco de economía sabrá que esto en el corto plazo
puede significar el desmantelamiento del control de cambios, y la vuelta al
libre cambio a una tasa de alrededor de Bs. 50 por dólar, si no es así, la
medida no tiene mayor sentido. Es una medida que tiende a sentar en la
conciencia del pueblo que el valor real del dólar gira en torno a la cifra
señalada. Muchos hablan de que el paso al libre cambio vendrá el próximo año, y
que en este podría desaparecer el dólar a Bs. 6,30 y todo lo que se adquiera
pueda pasar a Bs. 11, o bien, mantenerlo pero pasar la mayor cantidad de bienes
que se importan a dicho valor del dólar al de Bs.11. También, muchos privados
que no puedan obtener dólares a Bs. 6,30 o Bs. 11 pueden comenzar a concurrir
al SICAD 2 para obtener las divisas.
Se ve difícil para el gobierno tomar la medida de pasar al
libre cambio este año, cuando la inflación ya pareciera ser que va a superar el
56% del año pasado, y por supuesto, hay un costo político involucrado. A las
protestas estudiantiles podrían sumarse los gremios en demanda de reajustes
salariales complicando la situación política a niveles mucho más graves.
¿Existen razones para que el gobierno pueda estar pensando
en liberar el dólar? Ciertamente que las hay. En estos momentos los dólares que
ingresan al país no son suficientes para atender la demanda de los mismos. Si
los ingresos en dólares fueran suficientes, el gobierno habría soltado los
dólares para cancelar las deudas de los privados e importar todo lo que está
escaseando en el país, y de esta manera, apaciguar las protestas.
La verdad es que el control cambiario ha fracasado, no ha
permitido que se frene la fuga de divisas y no ha podido estabilizar el valor
del bolívar, justamente los objetivos perseguidos con este tipo de medidas.
Para poder hacer frente al incremento del gasto público ha sido necesario ir de
devaluación en devaluación oxigenando la inflación.
¿Dónde ha radicado el fracaso del modelo? El gobierno que
sin duda ha hecho un esfuerzo por mejorar las condiciones de vida del pueblo
más humilde a través de las misiones, ha venido usando la renta petrolera con
tal fin. Sin embargo, hoy estamos frente a unos ingresos en dólares que han
dejado de crecer y ya no son suficientes para mantener el gasto social en sus
niveles actuales y mucho menos para financiar su crecimiento.
El gobierno ha tenido que reajustar al alza los precios de
alimentos de la dieta básica para aminorar el subsidio de los mismos, y como estos son, en un
porcentaje importante importados, evitar quemar más dólares. También, se debate
entre aumentar o no el precio de la gasolina, para evitar gastar dólares
subsidiándola, ya que estamos importando gasolina. También se habla de un ajuste
de los precios de los servicios básicos. Todas estas medidas las toma un
gobierno cuando ha entrado en una espiral de crecimiento del déficit fiscal.
Un déficit fiscal -que significa que un gobierno gasta más
que lo que percibe- se puede subsanar por la vía de la devaluación o por la vía
del endeudamiento, cabe destacar que el gobierno ha hecho ambas cosas, pero hoy
está resultando difícil seguir obteniendo créditos en el exterior, amén que el
servicio de la deuda (amortización más intereses) va creciendo y va quemando
dólares que ya no se disponen para inversión social o productiva.
Una maxi devaluación y unificación cambiaria a Bs. 50,
implicará para el venezolano de a pie, en el año que se produzca, una inflación
que seguramente supere el 100% y por ende una caída en el poder adquisitivo de
por lo menos un 50% o más. Obviamente, el salario mínimo más alto de
Latinoamérica calculado a Bs. 6,30 por dólar o a Bs. 11 por dólar quedará hecho
polvo.
Para las empresas privadas, el golpe será extremadamente duro,
por un lado, aquella deuda que tiene en dólares calculado a Bs. 11, al tener
que pagarla a Bs. 50 significará una pérdida muy considerable, en algunos casos
simplemente significará la quiebra.
Si esto ocurre las empresas no dispondrán
de dinero para invertir y probablemente el desempleo se dispare. Las empresas
deberán subir los precios de acuerdo al nuevo costo de sus componentes
importados, todos sabemos que cuando hay alza en los precios la demanda cae,
por lo tanto, el año de la unificación cambiaria la economía entrará en
recesión, aunque ya este año el crecimiento económico será exiguo.
El gobierno si se verá favorecido por la nueva tasa
cambiaria porque dispondrá de una cantidad exorbitante de bolívares por los
dólares ingresados, lo que le permitirá eliminar el déficit público y
probablemente quedar en una situación de superávit que le permita mantener las
misiones. Sin embargo, la presión social para incrementar los sueldos y
salarios para paliar la pérdida de poder adquisitivo será inmensa y el costo
político enorme, y pudiera suceder que el gobierno sucumba a la tentación de
disponer del dinero fresco en bolívares que está entrando, para aumentar los
ingresos de los trabajadores y promover el consumo. Si esto ocurre quedaríamos
entrampados nuevamente en el círculo vicioso de la inflación, y al darse esto,
el dólar libre tendería a subir. Recordemos que cuando se aumenta la masa
monetaria en bolívares frente a unas reservas internacionales estacionarias, la
moneda se devalúa.
Por lo tanto, para que la unificación cambiaria tenga éxito
se requiere que el gobierno a pesar de una mayor cantidad de ingresos en
bolívares por los dólares de la exportación petrolera, mantenga una férrea
disciplina fiscal y se resista a inundar de bolívares la economía interna. Aquí
el problema radicará en la fortaleza política que tenga y si la situación
social planteada es explosiva, y por supuesto, en la capacidad para hacer
entender al pueblo que lo apoya, que estabilizar la economía tendrá sus
beneficios en el futuro, aun cuando el presente sea muy duro.
Debido a la unificación cambiaria, se daría un
encarecimiento de las importaciones y por ende una reducción importante de
estas, estimulada esta reducción por una economía en recesión. Una economía en
recesión no estimula, sino por el contrario, aleja las inversiones foráneas.
Esta situación es posible que se extienda por 4 trimestres o más. A pesar de la
unificación cambiaria y que las empresas extranjeras puedan repatriar sus
ganancias en dólares a sus países de origen, la inestabilidad política y social
existente puede que no estimule tampoco la llegada de capital extranjero.
Además, que hay que estar claro que un gobierno con un discurso socialista
abierto y una amistad innegable con Cuba no es del agrado del capital transnacional.
Hay que ver que países como Brasil, Argentina, Ecuador, Uruguay y hasta la
misma Bolivia, aunque son gobiernos de tendencia popular han sido cuidadosos a
la hora de definirse como socialistas.
La unificación cambiaria para tener éxito en la estabilización
de la economía deberá combinarse con una política de incentivos a la producción
nacional, por una parte, habrá que solucionar todos los problemas de producción
de las empresas estatales, y crear los mecanismos adecuados para incentivar la
producción del sector privado.
Hay otro problema político de la mayor importancia, y
consiste en la unidad del gobierno frente a la coyuntura planteada. Como es
bien sabido, y uno puede constatarlo en las páginas de Aporrea, hay muchos
chavistas que no están contentos con la actuación del gobierno, hay quienes
señalan que este está negociando con la burguesía y perdiendo su carácter
proletario. Estamos seguros que ese sector estará totalmente en contra de la
unificación cambiaria, por ver esta medida como entreguismo a los enemigos de
la revolución.
Ahora bien, vamos a decirlo con claridad, la unificación
cambiaria, la sinceración de los precios, el alza de los servicios públicos, el
alza de la gasolina y la reducción del déficit fiscal son todas medidas que parecen
salir del recetario del Fondo Monetario Internacional, medidas que el gobierno
está analizando, y que la izquierda siempre ha rechazado como hambreadoras del
pueblo y destinadas a fortalecer el sistema capitalista.
El dilema del gobierno es enorme porque haga lo que haga
alguien quedará descontento, aunque todas las medidas anteriores puedan ser
apoyadas por la oposición política, lo harán en privado, para no correr con el
costo político, y en todo caso, no harán al gobierno más simpático a los ojos de
los opositores. Al interior del chavismo habrá gente muy molesta y que sentirá
que se traicionan los postulados de la revolución bolivariana y el legado del
Comandante Chávez, incluso podría darse una ruptura oficial, recordemos que
todos los grandes partidos de Venezuela se han dividido y más de una vez, algo
que también se ha dado a nivel mundial. Quienes dentro del chavismo apoyen la
unificación cambiaria y las medidas planteadas anteriormente, obviamente,
deberán suavizar su discurso socialista y correr el riesgo de ser llamados
socialdemócratas.
Otro problema político es lo cercano que pueda estar la
adopción de la unificación cambiaria de las elecciones parlamentarias, porque
podría significar una pérdida importante de escaños en la Asamblea Nacional.
A mi modo de ver, esta es la situación por venir, y creo que
no soy el único que ve las cosas de esta manera, posiblemente también el
Presidente Correa (economista de Harvard) cuando ha dicho que en Venezuela se
han cometido errores en materia económica, aunque reconoce la labor realizada
en lo social. Para mí el gran error es no haber acabado con el rentismo
petrolero, el gran error es no haber administrado la abundancia con criterio de
escasez como dijera Carlos Andrés Pérez, cosa que él por supuesto tampoco supo
cumplir, y que será recordado como el padre de la Venezuela Saudita.
Cuando
entenderemos que aunque tengamos las reservas petroleras más grandes del mundo,
el petróleo será sustituido más temprano que tarde como fuente principal de
energía, y a no ser que desarrollemos la capacidad de comer petróleo crudo, la
pasaremos muy mal y podemos quedar condenados a ser unos de los países más
pobres de Latinoamérica.
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