jueves, 29 de mayo de 2014

Mi programa de gobierno será el de la “certidumbre”



Mi programa de gobierno será el de la “certidumbre


Me he puesto a pensar que si fuera candidato presidencial y tuviera que centrar mi mensaje en una palabra, ¿cuál sería dicha palabra? Es un ejercicio difícil, porque hay que examinar de qué carece toda la población venezolana, y además tiene que ser algo que pueda medianamente ser cumplido. La palabra que me vino a la mente es “CERTIDUMBRE”.  

Por supuesto, una candidatura mía a la presidencia no es más que una fantasía y sólo lo hago para plasmar la idea central con un tono un tanto jocoso (nos hace falta reír).
Pueblo de Venezuela mi gobierno será el gobierno de la certidumbre (aplausos cerrados). Tal vez les parezca algo estúpido que un aspirante a la Presidencia prometa algo tan etéreo como eso, pero si se ponen a pensar bien, es quizás uno de los bienes más preciado al cual se pueda aspirar, al menos en Venezuela. Un candidato que prometa “CERTIDUMBRE” en Suiza, Suecia u Holanda definitivamente sería enviado al manicomio, porque en esos países el ciudadano está rodeado en su vida cotidiana de un ambiente de certidumbre, desde que se levanta hasta que se acuesta. Lamentablemente, no es el caso de América Latina con su estilo desenfadado de vida, de cómo vaya viniendo vamos viendo, y por supuesto Venezuela no escapa de esto y posiblemente vaya a la cabeza. 

Por otro lado, la incertidumbre ha sido la norma tanto en la Cuarta República como en la Quinta, y ha dominado la vida política, social y económica del país, independientemente de la orientación ideológica del gobierno de turno.
En qué aspectos de nuestra vida necesitamos un mayor grado de certidumbre y que ciertamente es tarea del Estado y del gobierno de turno poder garantizar:

·         Certidumbre que no seré asaltado y asesinado por un antisocial que quiera robarme el celular.

·         Certidumbre que tendré la oportunidad de un trabajo bien remunerado que me permita tener un nivel de vida digno, y no me vea forzado a tomar cualquier trabajo porque es mejor algo que nada.

·         Certidumbre que el precio de todas las cosas no variará en el futuro, de esta manera podré planificar mis gastos y haré rendir mis ingresos, y no tener que pasar la pena de estar devolviendo artículos en la caja porque no me alcanza el dinero.

·         Certidumbre que cualquier trámite será expedito y fácil y no tener que madrugar para hacer una cola y sufrir largas horas de espera con la esperanza de que me den un número, y no me digan lo siento se acabaron los números vuelva mañana, pero eso sí, más temprano a ver si tiene suerte. Es muy posible que alguien esté sonriendo pensando las veces que un funcionario público le dijo algo así.  

·         Certidumbre que encontraré afeitadoras, desodorante, aceite, harina pan, etc. Poco a poco nos hemos ido acostumbrando a que no encontremos el artículo que voy a comprar, nos estamos acostumbrando a observar sutilmente a alguien que lleva una bolsa de supermercado para escudriñar si lleva alguno de aquellos bienes preciados señalados. Ayer me sorprendí enviando un mensaje de texto a un grupo con la expresión – guaooo conseguí afeitadoras – la respuesta fue – fulanito dice que le compres unas y te las paga después. La verdad es que no podemos ni debemos acostumbrarnos a algo que en cualquier país es totalmente normal - comprar una afeitadora, más aún no es posible que no podamos fabricarlas en el país. 

·        Certidumbre que podré acceder a una vivienda digna, una aspiración que todos tenemos en la vida pero que hoy es prácticamente imposible dado el nivel de remuneraciones promedio que existe. Aquí haré una observación personal, en 2006 compré un apartamento en Bs. 120.000,00, de acuerdo a mis ingresos mensuales de la época, podría haber pagado el apartamento en 20 meses, ahora ese apartamento vale Bs. 1.500.000,00, con mis ingresos actuales me tomaría algo así como 100 meses poder pagarlo.

·         Certidumbre que si mi carro cae en un hueco la municipalidad me indemnizará, está bien - si es algo muy fantasioso-  cuando no tengo la certidumbre que la municipalidad recoja la basura de las calles todos los días, sería como mucho pedir.
·         Certidumbre que nadie se robará ni un bolívar de mis impuestos, esto si es soñar despierto, pero no podemos acostumbrarnos a que el robo de los dineros públicos sea lo normal. 

·         Certidumbre que cuando abra el grifo saldrá agua cristalina y potable, y no aire debido a algún plan de abastecimiento especial (o sea racionamiento).
·         Certidumbre que cuando presione el interruptor tendré luz y no estar sometido a racionamientos de la energía.

·         Certidumbre que en cualquier hospital seré atendido de inmediato y que mis familiares no tendrán que andar pegando carreras consiguiendo gasa, vendas, inyectadoras, medicinas.

Como ustedes pueden observar lo que nos falta en este país es certidumbre. Como mencionamos a Suiza, el reino de la certidumbre, al comienzo del artículo, podemos señalar que un suizo puede caer en una depresión severa si lo ponemos a vivir en un ambiente de incertidumbre como el que experimentamos aquí. En este sentido, debemos sacarnos el sombrero ante el venezolano por su capacidad de adaptación infinita a un ambiente hostil, que lo obliga a sufrir horas entrampado en un tráfico endemoniado, sentado en unidades de transporte desvencijadas que van vomitando un humo negro tóxico a diestra y siniestra, con un chófer que coloca la música a todo volumen. Un venezolano que si tiene la fortuna de un trabajo formal posiblemente gane un sueldo mínimo que apenas le alcanza para sobrevivir, y si es un trabajador informal, posiblemente deba soportar las inclemencias del clima, y enfrentar el peligro de ser arrollado en una autopista donde se dedica a vender chucherías. Un venezolano que todos los días corre el riesgo de ser asaltado y asesinado para quitarle un celular.

Siguiendo con la parodia del candidato, el mío será un gobierno en que la certidumbre debe estar asociada obligatoriamente a la transparencia, un gobierno que no oculte nada y que ponga a disposición de la población toda la información que maneje. Un gobierno que entregue la Contraloría de la República, la Fiscalía y la Defensoría del pueblo a la oposición política, un gobierno en que los jueces respondan a diferentes partidos políticos y que su posición política sea manifiesta. Me parece totalmente lógico que los poderes del Estado distintos al Ejecutivo tengan en sus manos la función contralora del gobierno de turno, esta es una manera de mejorar la lucha contra la corrupción, pues será difícil encontrar alguien más interesado en hacerle la vida de cuadritos al gobierno que sea, denunciando actos de corrupción que los adversarios o enemigos políticos.

Por otra parte, se trata de tener un gobierno que fomente las siguientes acciones para tener una mayor transparencia y uso adecuado de los recursos públicos:

Prohibir por ley las costosas vallas publicitarias a color en las construcciones de infraestructura del Estado. 

Prohibir por ley que un funcionario ocupe más de un cargo. Debemos acabar con esa práctica nociva de funcionarios que parecen Superman, pero sin capa y que no vuelan.

Prohibir que un ministro tenga una profesión distinta al quehacer del ministerio en cuestión, que no haya un ministro de infraestructura que sea sociólogo, un ministro de educación que no sea educador, etc. Esto me parece de lógica muy simple, si para cargos subalternos le solicitan a los aspirantes una profesión afín al cargo a desempeñar.

Prohibir por ley los enroques ministeriales. Si un ministro no lo hace bien en una cartera, como lo vamos a cambiar a otro ministerio.

Prohibir que un ministro entrante llegue con un equipo de gente (su gente), a lo sumo él y su secretaria privada. Estos cambios de equipos completos impide totalmente la continuidad administrativa, es una práctica ineficiente y facilita la corrupción.

Prohibir que un ministro que haya sido destituido pueda volver a ser ministro.

Cuando el Presidente decida nombrar a un ministro que su curriculum sea publicado en los diarios de mayor circulación.

Cuando el Presidente decida remover a un ministro exponga por escrito y en diarios de circulación nacional los motivos para la destitución, y que el ministro destituido tenga derecho a réplica.

Que todo ministro presente su plan de acción por escrito, máximo a 30 días de su toma de posesión del cargo y se publique en la prensa nacional.

Trimestralmente todo ministerio deberá presentar una memoria y cuenta por escrito de sus logros y el porcentaje de cumplimiento de su plan de acción, ante la Asamblea Nacional, la cual será publicada en la prensa nacional.

Todo ministro que no cumpla en un trimestre al menos un 60% de las metas trimestrales planteadas deberá renunciar de inmediato.

Decretar por ley que todo funcionario público debe dar explicaciones públicas de su gestión cuando sea solicitado por 50.000 habitantes.

Que el CNE esté compuesto por representantes de todos los partidos políticos, de esta manera cada tolda política podrá defender sus intereses.

Queda prohibido por ley que un ministerio, ente u organismo público solicite créditos adicionales que superen el 25% del presupuesto original. Esta es otra práctica total y absolutamente nociva, los gobiernos acostumbran a presentar presupuestos irreales y saben de antemano que a tres meses de iniciado un año fiscal deberán estar solicitando créditos adicionales.

La creación de un nuevo ministerio deberá decidirse en referéndum popular.

Se prohíbe por ley que el Presidente de la República se ausente del país por más de 30 días al año.

Por ley, el Presidente se verá obligado a rendir cuentas del gasto de cada viaje en un plazo no mayor de 15 días, remitiendo las facturas y comprobantes a la Asamblea Nacional, lo cual deberá ser publicado en la prensa. Además, antes de cada viaje deberá publicarse el listado de la comitiva que lo acompañará, si esta incluye más de 10 personas deberá justificarse el exceso de personas.

Se prohíbe por ley cualquier partida secreta que exista.

Modificar la Constitución para fijar el período presidencial a 4 años con reelección inmediata por solo un período, y eliminar el referéndum revocatorio.

Incrementar sustancialmente la cantidad de juzgados y jueces a nivel nacional. El 80% de los jueces deberán ser titulares.

Crear mecanismos fiscales para incentivar la inversión y la producción como pueden ser rebajas impositivas, simplificación de trámites.

Impulsar el Gobierno Electrónico

Centralizar todos los ingresos en divisas en el Banco Central y prohibir la creación de fondos en dólares fuera del control del Banco Central, devolverle la autonomía en su gestión. El presidente del Banco Central debería ser electo por voto popular. La misión fundamental del Banco deberá ser la estabilización del valor de la moneda.

Impulsar la exportación no tradicional, eliminando todo impuesto a la actividad, simplificando trámites y proveyendo créditos blandos.

Si nos ponemos a ver muchas de las medidas descritas no parecen difíciles de implementar pero requieren por supuesto el valor y la voluntad política para hacerlo. Valor, porque implica que el Gobierno está dispuesto a ceder poder, está dispuesto a ceder la función contralora a la oposición y está dispuesto a rendir cuentas ante la ciudadanía. 

Cabe destacar que las medidas propuestas tienen una característica muy importante, las mismas pueden ser implementadas por cualquier gobierno haciendo abstracción de la posición ideológica, siempre y cuando estemos en el marco de un sistema democrático en el cual exista una oposición política.

Por supuesto, la puesta en marcha de este tipo de medidas no está exenta de obstáculos y resistencias, estos seguramente provendrán de la clase política, la cual sea de izquierda o de derecha se resistirá a cualquier menoscabo de su poder e influencia.

Pienso que si fuéramos capaces de implementar algunas de estas medidas podríamos tener un mejor país, independientemente que el gobierno de turno sea de izquierda o derecha, de orientación popular y que busque la justicia social, o sea fervoroso creyente de las bondades de la economía de mercado.

miércoles, 21 de mayo de 2014

¿Estamos preparados para lo que viene….?



¿Estamos preparados para lo que viene….?

Hernán Luis Torres Núñez



Lo que viene en materia económica, social y política no es nada fácil, y hay que prepararse psicológicamente.


La instauración del SICAD 2 es la punta del iceberg, cualquiera que entienda un poco de economía sabrá que esto en el corto plazo puede significar el desmantelamiento del control de cambios, y la vuelta al libre cambio a una tasa de alrededor de Bs. 50 por dólar, si no es así, la medida no tiene mayor sentido. Es una medida que tiende a sentar en la conciencia del pueblo que el valor real del dólar gira en torno a la cifra señalada. Muchos hablan de que el paso al libre cambio vendrá el próximo año, y que en este podría desaparecer el dólar a Bs. 6,30 y todo lo que se adquiera pueda pasar a Bs. 11, o bien, mantenerlo pero pasar la mayor cantidad de bienes que se importan a dicho valor del dólar al de Bs.11. También, muchos privados que no puedan obtener dólares a Bs. 6,30 o Bs. 11 pueden comenzar a concurrir al SICAD 2 para obtener las divisas.


Se ve difícil para el gobierno tomar la medida de pasar al libre cambio este año, cuando la inflación ya pareciera ser que va a superar el 56% del año pasado, y por supuesto, hay un costo político involucrado. A las protestas estudiantiles podrían sumarse los gremios en demanda de reajustes salariales complicando la situación política a niveles mucho más graves.


¿Existen razones para que el gobierno pueda estar pensando en liberar el dólar? Ciertamente que las hay. En estos momentos los dólares que ingresan al país no son suficientes para atender la demanda de los mismos. Si los ingresos en dólares fueran suficientes, el gobierno habría soltado los dólares para cancelar las deudas de los privados e importar todo lo que está escaseando en el país, y de esta manera, apaciguar las protestas.


La verdad es que el control cambiario ha fracasado, no ha permitido que se frene la fuga de divisas y no ha podido estabilizar el valor del bolívar, justamente los objetivos perseguidos con este tipo de medidas. Para poder hacer frente al incremento del gasto público ha sido necesario ir de devaluación en devaluación oxigenando la inflación.


¿Dónde ha radicado el fracaso del modelo? El gobierno que sin duda ha hecho un esfuerzo por mejorar las condiciones de vida del pueblo más humilde a través de las misiones, ha venido usando la renta petrolera con tal fin. Sin embargo, hoy estamos frente a unos ingresos en dólares que han dejado de crecer y ya no son suficientes para mantener el gasto social en sus niveles actuales y mucho menos para financiar su crecimiento. 


El gobierno ha tenido que reajustar al alza los precios de alimentos de la dieta básica para aminorar el subsidio  de los mismos, y como estos son, en un porcentaje importante importados, evitar quemar más dólares. También, se debate entre aumentar o no el precio de la gasolina, para evitar gastar dólares subsidiándola, ya que estamos importando gasolina. También se habla de un ajuste de los precios de los servicios básicos. Todas estas medidas las toma un gobierno cuando ha entrado en una espiral de crecimiento del déficit fiscal.

Un déficit fiscal -que significa que un gobierno gasta más que lo que percibe- se puede subsanar por la vía de la devaluación o por la vía del endeudamiento, cabe destacar que el gobierno ha hecho ambas cosas, pero hoy está resultando difícil seguir obteniendo créditos en el exterior, amén que el servicio de la deuda (amortización más intereses) va creciendo y va quemando dólares que ya no se disponen para inversión social o productiva.


Una maxi devaluación y unificación cambiaria a Bs. 50, implicará para el venezolano de a pie, en el año que se produzca, una inflación que seguramente supere el 100% y por ende una caída en el poder adquisitivo de por lo menos un 50% o más. Obviamente, el salario mínimo más alto de Latinoamérica calculado a Bs. 6,30 por dólar o a Bs. 11 por dólar quedará hecho polvo.

Para las empresas privadas, el golpe será extremadamente duro, por un lado, aquella deuda que tiene en dólares calculado a Bs. 11, al tener que pagarla a Bs. 50 significará una pérdida muy considerable, en algunos casos simplemente significará la quiebra. 

Si esto ocurre las empresas no dispondrán de dinero para invertir y probablemente el desempleo se dispare. Las empresas deberán subir los precios de acuerdo al nuevo costo de sus componentes importados, todos sabemos que cuando hay alza en los precios la demanda cae, por lo tanto, el año de la unificación cambiaria la economía entrará en recesión, aunque ya este año el crecimiento económico será exiguo.


El gobierno si se verá favorecido por la nueva tasa cambiaria porque dispondrá de una cantidad exorbitante de bolívares por los dólares ingresados, lo que le permitirá eliminar el déficit público y probablemente quedar en una situación de superávit que le permita mantener las misiones. Sin embargo, la presión social para incrementar los sueldos y salarios para paliar la pérdida de poder adquisitivo será inmensa y el costo político enorme, y pudiera suceder que el gobierno sucumba a la tentación de disponer del dinero fresco en bolívares que está entrando, para aumentar los ingresos de los trabajadores y promover el consumo. Si esto ocurre quedaríamos entrampados nuevamente en el círculo vicioso de la inflación, y al darse esto, el dólar libre tendería a subir. Recordemos que cuando se aumenta la masa monetaria en bolívares frente a unas reservas internacionales estacionarias, la moneda se devalúa.


Por lo tanto, para que la unificación cambiaria tenga éxito se requiere que el gobierno a pesar de una mayor cantidad de ingresos en bolívares por los dólares de la exportación petrolera, mantenga una férrea disciplina fiscal y se resista a inundar de bolívares la economía interna. Aquí el problema radicará en la fortaleza política que tenga y si la situación social planteada es explosiva, y por supuesto, en la capacidad para hacer entender al pueblo que lo apoya, que estabilizar la economía tendrá sus beneficios en el futuro, aun cuando el presente sea muy duro.


Debido a la unificación cambiaria, se daría un encarecimiento de las importaciones y por ende una reducción importante de estas, estimulada esta reducción por una economía en recesión. Una economía en recesión no estimula, sino por el contrario, aleja las inversiones foráneas. Esta situación es posible que se extienda por 4 trimestres o más. A pesar de la unificación cambiaria y que las empresas extranjeras puedan repatriar sus ganancias en dólares a sus países de origen, la inestabilidad política y social existente puede que no estimule tampoco la llegada de capital extranjero. Además, que hay que estar claro que un gobierno con un discurso socialista abierto y una amistad innegable con Cuba no es del agrado del capital transnacional. Hay que ver que países como Brasil, Argentina, Ecuador, Uruguay y hasta la misma Bolivia, aunque son gobiernos de tendencia popular han sido cuidadosos a la hora de definirse como socialistas.


La unificación cambiaria para tener éxito en la estabilización de la economía deberá combinarse con una política de incentivos a la producción nacional, por una parte, habrá que solucionar todos los problemas de producción de las empresas estatales, y crear los mecanismos adecuados para incentivar la producción del sector privado.


Hay otro problema político de la mayor importancia, y consiste en la unidad del gobierno frente a la coyuntura planteada. Como es bien sabido, y uno puede constatarlo en las páginas de Aporrea, hay muchos chavistas que no están contentos con la actuación del gobierno, hay quienes señalan que este está negociando con la burguesía y perdiendo su carácter proletario. Estamos seguros que ese sector estará totalmente en contra de la unificación cambiaria, por ver esta medida como entreguismo a los enemigos de la revolución. 


Ahora bien, vamos a decirlo con claridad, la unificación cambiaria, la sinceración de los precios, el alza de los servicios públicos, el alza de la gasolina y la reducción del déficit fiscal son todas medidas que parecen salir del recetario del Fondo Monetario Internacional, medidas que el gobierno está analizando, y que la izquierda siempre ha rechazado como hambreadoras del pueblo y destinadas a fortalecer el sistema capitalista.


El dilema del gobierno es enorme porque haga lo que haga alguien quedará descontento, aunque todas las medidas anteriores puedan ser apoyadas por la oposición política, lo harán en privado, para no correr con el costo político, y en todo caso, no harán al gobierno más simpático a los ojos de los opositores. Al interior del chavismo habrá gente muy molesta y que sentirá que se traicionan los postulados de la revolución bolivariana y el legado del Comandante Chávez, incluso podría darse una ruptura oficial, recordemos que todos los grandes partidos de Venezuela se han dividido y más de una vez, algo que también se ha dado a nivel mundial. Quienes dentro del chavismo apoyen la unificación cambiaria y las medidas planteadas anteriormente, obviamente, deberán suavizar su discurso socialista y correr el riesgo de ser llamados socialdemócratas.


Otro problema político es lo cercano que pueda estar la adopción de la unificación cambiaria de las elecciones parlamentarias, porque podría significar una pérdida importante de escaños en la Asamblea Nacional.


A mi modo de ver, esta es la situación por venir, y creo que no soy el único que ve las cosas de esta manera, posiblemente también el Presidente Correa (economista de Harvard) cuando ha dicho que en Venezuela se han cometido errores en materia económica, aunque reconoce la labor realizada en lo social. Para mí el gran error es no haber acabado con el rentismo petrolero, el gran error es no haber administrado la abundancia con criterio de escasez como dijera Carlos Andrés Pérez, cosa que él por supuesto tampoco supo cumplir, y que será recordado como el padre de la Venezuela Saudita. 

Cuando entenderemos que aunque tengamos las reservas petroleras más grandes del mundo, el petróleo será sustituido más temprano que tarde como fuente principal de energía, y a no ser que desarrollemos la capacidad de comer petróleo crudo, la pasaremos muy mal y podemos quedar condenados a ser unos de los países más pobres de Latinoamérica.